Las oportunidades para el desarrollo comercial e inmobiliario que abre Fantasilandia en San Bernardo 

  • Con menos de 5.000 m² de strip centers y apenas 0,0158 m² de superficie comercial por habitante, San Bernardo se encuentra entre las comunas con menor oferta de este tipo de equipamiento en la Región Metropolitana. 
  •  Según Cushman & Wakefield, la llegada de Fantasilandia podría acelerar la incorporación de comercio, servicios, hotelería y nuevos proyectos inmobiliarios en Lo Herrera, siempre que el proyecto sea acompañado por mejoras en conectividad e infraestructura. 

La comuna de San Bernardo presenta una de las menores ofertas de strip centers de la Región Metropolitana, pese a contar con más de 300 mil habitantes. En este contexto, la llegada de Fantasilandia a Lo Herrera podría convertirse en un promotor para el desarrollo de nuevos proyectos inmobiliarios y comerciales en una zona que actualmente presenta una oferta limitada de servicios y equipamiento. 

Según Cushman & Wakefield, empresa global de servicios inmobiliarios corporativos, la comuna cuenta con menos de 5.000 m² de strip centers, equivalentes a apenas 0,0158m² por habitante, ubicándose entre las que tiene menor disponibilidad de este tipo de equipamiento en la Región Metropolitana. La cifra contrasta con un promedio para el Gran Santiago de 52,7 m² por cada 1.000 habitantes.” 

“Hay claramente una oportunidad de desarrollo para que Fantasilandia no sea solamente un destino, sino que actúe como ancla de un nuevo polo urbano, comercial y de servicios”, señala Sylvia Valenzuela, Directora del Área Brokerage de Cushman & Wakefield. Su capacidad de convocatoria podría atraer visitantes desde otras comunas, particularmente de sectores de mayores ingresos, generando una nueva demanda para el entorno.  

Fantasilandia contempla una capacidad de hasta 12.000 visitantes y 1.608 estacionamientos, además de una oferta que incorpora restaurantes, comercio y otras alternativas de entretenimiento. Según Valenzuela, “estas características podrían favorecer la aparición de nuevos servicios alrededor del proyecto”. 

Entre los sectores que podrían encontrar oportunidades de desarrollo se encuentran el comercio, los servicios, la hotelería y la infraestructura, especialmente si el proyecto logra convertirse en un destino que incentive estadías más prolongadas y no solo visitas de ida y vuelta. 

“Hay claramente una oportunidad de desarrollo para que Fantasilandia no sea solamente un destino, sino que actúe como ancla de un nuevo polo urbano, comercial y de servicios”

Sylvia Valenzuela, Directora del Área Brokerage de Cushman & Wakefield

Desde la perspectiva inmobiliaria, el impacto de una inversión de esta magnitud puede comenzar a observarse incluso antes de que el proyecto entre en operación. Los anuncios de grandes desarrollos suelen generar expectativas de plusvalía y atraer a inversionistas que buscan anticiparse a la transformación de un territorio. 

En el caso de Lo Herrera, este proceso se suma a un desarrollo habitacional todavía incipiente, donde ya existen iniciativas como el llamado especial del Ministerio de Vivienda para proyectos habitacionales DS49. 

Sin embargo, desde Cushman & Wakefield advierten que la magnitud del impacto dependerá de cómo evolucione el entorno y, particularmente, de la infraestructura que acompañe al proyecto. La conectividad aparece como uno de los factores claves para determinar su capacidad de convocatoria y su potencial para convertirse en un nuevo polo urbano. 

“La llegada de Fantasilandia tiene un potencial de transformación urbana e inmobiliaria del eje Lo Herrera–San Bernardo. Cuánto será ese impacto no es evidente, dado que el nivel de incidencia estará condicionado a otras decisiones que se tomen, por ejemplo, el desarrollo de infraestructura vial y la incorporación de una estación de EFE en Lo Herrera”, señala Cushman & Wakefield. 

De concretarse estas condiciones, la llegada del parque podría marcar un punto de inflexión para una zona que hasta ahora ha tenido un desarrollo comercial limitado. Más que generar únicamente un nuevo destino de entretención, el proyecto podría convertirse en un ancla para atraer inversión y acompañar la consolidación de un nuevo polo urbano, comercial y de servicios en el sur de Santiago.