Reconversión de oficinas para la minería: la urgencia de avanzar hacia oficinas sostenibles
Muchos de los edificios construidos hace algunos años conservan ubicaciones difíciles de replicar. Sin embargo, su atractivo futuro dependerá de la capacidad que tengan para actualizar sus sistemas y desempeño ambiental.
Por Anaís Persson
Conservar una ubicación estratégica ya no basta. Para las compañías mineras, las oficinas corporativas se han convertido en activos estratégicos: deben apoyar sus metas ESG y responder a las exigencias de clientes e inversionistas globales. La disyuntiva es modernizar un activo consolidado o trasladarse a un edificio nuevo.
Según el Informe de Ocupantes 2025 de Cushman & Wakefield, el sector de petróleo y minería aumentó 16,7% su superficie ocupada en oficinas premium durante los últimos dos años y elevó su participación en el stock ocupado de 5,4% a 6,3%.
“Más que una expansión indiscriminada de metros cuadrados, las compañías mineras están migrando hacia un modelo de oficinas de mayor calidad y mejor desempeño”, afirma Carol Litin, gerente de Project & Development Services Chile de Cushman & Wakefield. Según explica, estas empresas buscan cercanía al ecosistema financiero y legal, conectividad con las operaciones, seguridad tecnológica y certificaciones alineadas con sus metas ESG. Estos requerimientos explican por qué su demanda se concentra en edificios Clase A de submercados corporativos como El Golf, Apoquindo y Nueva Las Condes.
Esta preferencia coincide con la recuperación de ese mercado. El MarketBeat de Cushman & Wakefield muestra que la vacancia de oficinas Clase A bajó de 9,4% a 8,9% en el segundo trimestre de 2026. Las Condes, en tanto, registró 5%, con índices de 3,77% en El Golf, 4,62% en Nueva Las Condes y 9,22% en Apoquindo.
Ahora bien, pertenecer a la categoría Clase A no garantiza por sí mismo un desempeño sostenible. María Fernanda Aguirre, CEO de Chile Green Building Council, explica que esa clasificación considera emplazamiento, accesibilidad, tecnología, resiliencia y terminaciones de alto estándar. Pero “esto no implica que el proyecto esté alineado con criterios de sostenibilidad que consideren el ciclo de vida completo”.
Activos capaces de adaptarse
Según el informe, los edificios nuevos concentraron el 41% de la demanda trimestral y los activos consolidados, el 59%. Litin señala que muchos edificios desarrollados hace 10, 15 o 20 años poseen localizaciones difíciles de replicar en El Golf, Apoquindo o Nueva Providencia, pero necesitan modernizarse.
La reconversión permite actualizar climatización y eficiencia energética, incorporar automatización y mejorar la calidad ambiental interior. Para una minera, explica Litin, la decisión entre intervenir un inmueble o trasladarse depende del horizonte de permanencia, las metas ESG, el costo total de ocupación, la atracción de talento y la capacidad de adaptación.
Una permanencia superior a diez años, por ejemplo, suele favorecer adecuaciones profundas; ante plazos menores o incertidumbre, un edificio nuevo y habilitado puede ofrecer menos riesgo. La ejecutiva agrega que la comparación debe incluir inversión, habilitación, energía, mantención y operación durante todo el ciclo de vida. Una renta atractiva puede resultar más costosa si el inmueble requiere obras mayores.

“Más que una expansión indiscriminada de metros cuadrados, las compañías mineras están migrando hacia un modelo de oficinas de mayor calidad y mejor desempeño”
Carol Litin, gerente de Project & Development Services Chile de Cushman & Wakefield
Evaluar antes de elegir
Desde una perspectiva técnico-académica, el director de la Escuela de Construcción Civil UC, Felipe Ossio, plantea que el diagnóstico debe abarcar energía, agua, materialidad y economía circular, calidad del ambiente interior y estado estructural.
Entre las intervenciones que pueden ofrecer una mejor relación entre inversión y resultados, Ossio destaca la reutilización de estructuras, tabiques, mobiliario y pisos técnicos, además de la iluminación LED y la optimización de la climatización. Su conveniencia depende de la línea base del edificio, de si es propio o arrendado y de las certificaciones buscadas.
Litin recomienda efectuar la evaluación antes de firmar el arriendo o durante la due diligence técnica. Se deben revisar la eficiencia de planta, capacidad eléctrica, infraestructura tecnológica, climatización, estructura, luz natural y aptitud para espacios híbridos.
El MarketBeat señala que el 56% de las oficinas colocadas en el trimestre estaba habilitado, mientras que el 44% se encontraba en obra gruesa. Según Litin, estas últimas ofrecen más flexibilidad para integrar automatización y materiales sostenibles; las primeras facilitan una ocupación rápida, pero pueden limitar las modificaciones.
Aguirre advierte que “no todos los sistemas de certificación disponibles cuentan con marcos de evaluación específicos para retrofitting”. Por ello, elegir una herramienta adecuada resulta clave para comprobar el impacto de las mejoras mediante indicadores, auditorías y verificación de terceros.
Según Litin, incorporar tarde estas exigencias puede elevar la inversión, alterar la mudanza y revelar restricciones estructurales, eléctricas, de copropiedad o de los sistemas centrales. “No se trata de una competencia entre edificios nuevos y antiguos, sino entre activos capaces o no de responder a las nuevas demandas corporativas”, concluye.



